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5 claves para entender la #JusticiaFiscal

5 claves para entender la #JusticiaFiscal

1. ¿Justicia fiscal, qué es eso?
Cuando hablamos de FISCALIDAD no sólo hablamos de impuestos, sino de cómo se recaudan y, sobre todo, cómo se gastan. Si consideramos que el rol del estado moderno es proveer bienestar y acabar con la pobreza y desigualdad, comprendemos que el objeto de la fiscalidad (el cómo se recauda y cómo se gasta) es la redistribución y la garantía del cumplimiento de los derechos humanos, en un perspectiva de justicia.

Por justicia comprendamos un enfoque según el cual se asigna a cada persona lo que le corresponde, tanto en derechos como en deberes; nuestro enfoque de justicia, incluye el concepto de equidad, que es tratar igual a los que son iguales y diferente a los que son o están en diferentes situaciones para dar a todos las mismas condiciones y oportunidades de vida.

En este sentido, la JUSTICIA FISCAL es una cualidad inherente al sistema tributario y su función es combatir las desigualdades, así como asegurar los derechos humanos de todos y todas, sin excepción. Así, hablar de justicia fiscal, nos permite vincular los sistemas tributarios con el desarrollo de los pueblos, y no con un puñado de millonarios y corporaciones. Es una perspectiva útil que nos permite, además, identificar posibles fuentes de financiamiento público para diversas demandas. Imaginemos que nuestro gobierno, por presión de la sociedad, decide dejar de otorgar privilegios a las grandes transnacionales mineras y decide invertir ese dinero en una reforma educativa integral. Bueno, esto es posible si incorporamos y articulamos el enfoque de justicia fiscal en nuestras agendas.

2. Tributación ‘progresiva’ o ‘regresiva’ (o de cada quien según sus posibilidades)
Un impuesto es progresivo si representa una mayor proporción de ingresos para las personas con ingresos más altos que para las personas con ingresos más bajos. De este modo, las personas ricas pagan más, proporcionalmente a sus ingresos, en impuestos y las personas más pobres pagan menos. Por el contrario, un impuesto es regresivo si las personas más pobres pagan más proporcionalmente a sus ingresos.

Los impuestos a las ganancias, bienes y rentas son impuestos progresivos porque quienes más tienen pagan, proporcionalmente, más que los que menos tienen. Aumentar este tipo de impuestos posibilita una recaudación más equitativa. En cambio, los impuestos al valor agregado o a la ventas son regresivos porque no se aplican proporcionalmente a la riqueza de las personas, sino que los pagamos todos por igual, al estar determinado en el producto mismo. Estos son los impuestos que afectan de manera directa y negativa a quienes tienen menor capacidad de gasto, por lo tanto, son los que deben disminuirse.

Un sistema tributario justo disminuye los impuestos regresivos y los reemplaza por impuestos progresivos.

3. Competencia fiscal
Bajo la falsa premisa de que sólo la inversión privada (extranjera) puede generar desarrollo en nuestros países, las naciones compiten entre sí para atraer la inversión de empresas transnacionales, ofreciendo tasas de impuestos bajas o nulas, a veces en ‘zonas económicas especiales’ o mediante convenios donde el estado -y por lo tanto, la población- asume el costo mayor.

Tales incentivos tributarios han sido adoptados ampliamente en todo el mundo, y a menudo se señala que llevan a una ‘carrera a la baja’ debido a los grandes costos -eufemismo para pérdidas– que generan para los estados. Esta carrera a la baja es absurda al punto que hay países que terminan con un balance negativo luego de una inversión millonaria en minería, por ejemplo.

4. Evasión/Elusión tributaria o fraude fiscal
La EVASIÓN es la acción ilegal o fraudulenta de no pagar impuestos o pagarlos insuficientemente. La ELUSIÓN tributaria es considerada legal. Es organizar las finanzas o cuentas de tal modo de reducir al mínimo los ingresos declarados y, por lo tanto, pagar impuestos tan poco como sea posible, a menudo encontrando y explotando lagunas en la legislación de los diferentes países.

La elusión es legal hoy, así como fueron legales la esclavitud o que las mujeres no sufraguen. Se reconoce mayoritariamente que la elusión, a pesar de ser legal, es ilícita e inmoral. Ilícita porque opera en vacíos legales para hacer lo que la ley de hecho prohíbe; e inmoral porque representa un robo de dinero público que debería ser invertido en desarrollo y disminución de la desigualdad.

Sin embargo, en una perspectiva que priorice las consecuencias que generan, la evasión y la elusión son dos caras de un mismo fenómeno: el saqueo de recursos que realizan las grandes corporaciones transnacionales y ese 1% de multimillonarios a los países más pobres del mundo.

5. Paraísos fiscales o guaridas criminales
Un paraíso fiscal es un país o una localidad que ofrece condiciones “ventajosas” a los fondos extranjeros: baja o nula tributación por ingresos y secreto fiscal. Las empresas con sede en paraísos fiscales no están obligadas a informar quién o quiénes son los verdaderos dueños de la riqueza y menos aún, de dónde procede la misma. Funcionan como un “almacén pirata”, donde el capital pasa de la economía real a una economía paralela y secreta. El dinero escondido en estas guaridas proviene del saqueo de recursos a países, que se ven gravemente perjudicados al ver disminuida su capacidad de invertir en servicios fundamentales como educación y salud.

Si bien no existe una relación necesaria entre las actividades ilegales y la riqueza de las guaridas fiscales, el secreto casi absoluto las convierte en lugar ideal para esconder, lavar y transferir dinero proveniente del narcotráfico, el contrabando de armas, la trata de personas o la corrupción. Por ejemplo, los narcotraficantes Marllory Chacón, conocida como “La reina del Sur” y Joaquín “el Chapo” Guzmán, ocultan su dinero en paraísos fiscales; y Odebrecht pagó más de 780 millones de dólares en 12 países de Latinoamerica usando una red de guaridas fiscales.

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